Toledo se refirió al fallo del STJ sobre “La Fidelidad”

Jun 19 2014
En relación con la causa “Roseo Cuellar, Lucía Manuela; Cuellar Nélida Eva S/Acción de Amparo”, N° 10/14  que tramita ante el pleno del Superior Tribunal de Justicia, su Presidente Rolando Toledo, explicó: “lo que pedían los amparistas  era en realidad eludir un juicio de expropiación que está en trámite, en el cual los actores decían que no tuvieron conocimiento ni participación y en el que había una valuación efectuada por la junta de valuaciones, que es un organismo instituido por ley especial, para intervenir en estas cuestiones de determinación de los valores que están en juicio de expropiación. Ellos (los familiares de Roseo) consideraban que la valuación era inconstitucional y nula”.
 
Al respecto, Toledo se explayó, “Nosotros, en los considerandos de la sentencia, cuando explicamos por qué entendíamos que este amparo no podía prosperar y rechazamos in límine la demanda –es decir, la rechazamos antes de darle ningún trámite porque no reunía los aspectos esenciales y primarios básicos para poder tramitarla-, dijimos que, en primer lugar, no se puede pretender viabilizar y hacer tramitar todo un proceso de amparo cuando aún está en proceso y en trámite el juicio de expropiación, y la valuación fiscal es uno de los elementos que el juez, en ese juicio de expropiación tiene que ponderar, al dictar sentencia definitiva en el mismo”.
 
“Es en todo caso el mismo juicio de expropiación –abundó el ministro del STJ-  en donde el interesado tiene el canal apropiado como para llevar los medios de prueba e impugnar – y en todo caso demostrar, si así lo pretende- que el precio no es el correcto y (que) pretende que se le pague un valor mayor. Ese es el lugar donde se tiene que hacer ese tipo de defensa y actuación procesal”.
 
“De todas maneras la Corte Suprema de Justicia tiene dicho que cualquier parte que haya intervenido en un proceso en el cual haya una prueba decisoria que se entiende que es fraudulenta, viciosa  o que no se atiende a la realidad que subyace en el litigio, puede proceder a través de una acción autónoma de nulidad de cosa juzgada írrita, a quitar el valor de verdad legal que tiene la sentencia pasada en calidad de cosa juzgada material, es decir que, aun habiendo sentencia, el particular afectado tiene una acción ordinaria para proceder”. Por eso, indicó luego, “nosotros dijimos que el amparo es totalmente inadmisible, porque además el amparo, necesariamente, en los procesos judiciales, es  un recurso muy excepcional. Existen muy pocos casos en los que se haya admitido un amparo atacando una sentencia o un proceso judicial, y menos en un asunto como éste, donde existen otras vías idóneas que pueden articularse en pos de la finalidad que se quiere obtener a través de la incorrectamente promovida del proceso de amparo rechazado liminarmente”.
 
“Esta es la motivación que llevó al STJ a desestimar el amparo, lo que no quiere decir que hayamos negado la protección de los intereses comprometidos, sino que deben recurrir, arbitrar o proceder por las vías legales que son las correctas, siendo además erróneo afirmar que se ha dejado firme la valuación de la Junta de la Valuación efectuada en la expropiación, ya que ello no tuvo tratamiento en la cuestión decidida al rechazar el amparo”, concluyó.
Rolando ToledoLa Fidelidad