El nuevo código cambiará la vida de las personas - Infojus 70

Sep 30 2015
Por: Iride Isabel María Grillo
El 1 de agosto entró en vigencia en todo el país el nuevo código civil y comercial unificado, un texto que, entre otras múltiples cuestiones, prevé el reemplazo de artículos y disposiciones que habían sido redactados hace 145 años.
Este nuevo código único de derecho privado significa una reforma estructural que requiere del acceso a la información y estudio constante de la ciudadanía y de las autoridades públicas. Desde el Poder Judicial participamos de distintas instancias internas y otras abiertas de aprendizaje con idóneos en cada una de las materias.
La concreción de la nueva reglamentación implica un relevante cambio en la vida del país. Es una obra colectiva, como lo destacan los autores del anteproyecto, significando un avance del Derecho Constitucional, que opera con fuerza normativa, es decir con aptitud para reglar el comportamiento global de una sociedad en el ámbito de las relaciones públicas y privadas, e instalando la voluntad de Constitución en los diversos ámbitos de nuestros quehaceres individuales y colectivos, como efecto de esa constitucionalización.
Ricardo Luis Lorenzetti, en el artículo “Entra en vigencia el Código Civil y Comercial de la Nación” del diario La Ley del Día edición 2.579 publicado el 3 de agosto de 2015 señala, con razón, "que en la redacción de un código del siglo XXI es necesario tener en cuenta el distingo entre la ley y su implementación. El código del siglo XIX era una elaboración del legislador que establecía un sistema de reglas coherentes en forma previa a su aplicación y, por ello, el juez era sólo la voz de esa ley. El siglo XX demostró que ese método no resiste la aceleración de los tiempos, el cambio social, tecnológico y económico, produciendo un verdadero “big bang” legislativo; la solución de los conflictos se traslada a las leyes especiales que son más actuales. Esa proliferación de leyes produce un proceso de descodificación, y hace que la solución de un caso sea un problema que involucra poner de acuerdo a leyes que se superponen o a veces se contradicen. 
La coherencia es a posteriori no legislativa, sino judicial. En este contexto el código no puede ser rígido, porque no resistirá las mudanzas de los tiempos que vienen".
Resulta indispensable tener en cuenta que se trata de una legislación derivada. Esto significa que 
cada uno de los artículos del nuevo código tiene que ajustarse y pasar por el tamiz constitucional. Esa es la tarea que debemos realizar responsablemente desde la ciudadanía, los abogados y abogadas como los idóneos en estos temas y por supuesto el Poder Judicial. El estudio del código se va a intensificar cada vez que los integrantes del Poder Judicial de todo el país, de la justicia federal y de las provincias tengan que aplicarlo en cada una de las causas judiciales sujetas a sus decisiones.
Estudiar la nueva normativa desde la mirada del derecho constitucional, mientras la anterior visión 
se situaba desde la perspectiva de la división del derecho público y el derecho privado, el fenómeno de la constitucionalización de las distintas ramas del derecho tiende, al contrario, a superar la distinción entre derecho público y derecho privado. 
Como consecuencia de ese proceso, el centro del orden jurídico se ha desplazado. Durante el siglo XIX, se colocó a la ley como centro normativo. Sin embargo, desde las últimas décadas del siglo XX, la mirada estuvo especialmente puesta en el orden constitucional supremo integrado por la Constitución Nacional, los tratados sobre derechos humanos y los demás tratados que tienen prelación sobre los dispositivos legales. Dentro de la constitucionalización del derecho se enmarcan la aplicación directa e inmediata de la Constitución a las relaciones jurídicas en general, así como el control de constitucionalidad y convencionalidad a cargo del poder judicial en nuestro sistema.
También es importante advertir que fue el trabajo del poder judicial, tantas veces silencioso, a partir de una ciudadanía activa y responsable, en demanda de justicia, destacando también el rol de las organizaciones sociales y de profesionales que acompañaron este proceso lo que permitió la interpretación y actualización del sistema legal a través de la jurisprudencia. En este sentido, fueron los jueces quienes, frente a cada caso, aggiornaron la normativa que muchas veces ya era vetusta y otras no, pero que trascendió a través del tiempo y esa fue una de las grandes virtudes del Código de Vélez.
Aludiendo a algunos aspectos básicos, los principales que hacen a la vida privada y al desarrollo personal de la mujer bajo la vigencia del nuevo Código Civil y Comercial de la Nación, Elena Highton en el artículo “Una etapa histórica: la mujer en el nuevo Código Civil y Comercial de la Nación”, publicado en el diario La Ley del Día edición 1579 del 3 de agosto de 2015, expresa: “A no dudarlo, la igualdad de género tiene nuevos elementos para avanzar a buena marcha. Ahora es una cuestión que queda en manos de los operadores del derecho, abogados y jueces; pero más específicamente de las personas que habitan el territorio de la República que deben exigir su inmediata aplicación”.
De ahí viene la relevancia del poder judicial en la aplicación del derecho, en el juzgamiento de las causas, desarrollando la jurisprudencia como fuente de interpretación y creación del derecho junto a otras fuentes como la doctrina, y la costumbre que va abriéndose  camino saliendo de su letargo de tanto tiempo de la mano de nuestros pueblos indígenas que nos enseñan como primeros  ancestros.
Recordemos que el artículo 31 de la Constitución Nacional, define que esta misma, los tratados y leyes que en su consecuencia se dicten son la ley suprema de la Nación. 
En muchos casos el Poder Judicial se apartó de algunas normativas contenidas en la legislación, porque estaban desactualizadas pero todavía vigentes y se priorizó la normativa constitucional. Por ejemplo, cuando se aplicaba la Convención Internacional de los Derechos del Niño se venía escuchando a los niños y niñas hace mucho tiempo. La diferencia es que ahora el código se actualizó y está normado en el sentido de que el juez no lo puede dejar de hacer, pero ya antes se lo venía haciendo desde la jurisprudencia.
Sin duda, el nuevo código cambiará la vida de las personas. 
Invito a la ciudadanía a acceder a la nueva normativa, informarse y hacer docencia. Al decir de Aída Kemelmajer de Carlucci en “La entrada en vigencia del nuevo Código Civil y Comercial de la República Argentina”, publicado La Ley del Día edición 1579 del 3 de agosto de 2015, "Los operadores del derecho y especialmente los jueces tendrán un rol importantísimo para la puesta en marcha y maduración del nuevo Código. Seguramente, de aquí en más, e independientemente de la conducta que cada uno asumió antes de la entrada en vigencia, frente a los vientos de cambio, todos juntos “construiremos molinos y desecharemos muros”, para que el nuevo instrumento sirva de sólido puente entre el derecho que fue y el que vendrá en un mundo cambiante que apasiona, aunque se muestre pleno de incertezas”.
Isabel Grillo